“La trabajadora Janeth Jiménez es el ángel que Dios me mandó para recuperarme”

La vida de José Manuel Hernández Rodríguez se dividió en dos el 15 de enero de este año, cuando conoció a Janeth Jiménez, la trabajadora social del centro de salud Costa Hermosa del Hospital Materno Infantil de Soledad, quien le tendió la mano para sacarlo del mundo de las drogas, ese al que había entrado desde los 14 años de edad, consumiendo el alcohol artesanal conocido como ‘Cococho’ y que luego siguió con cocaína, marihuana, pastillas y hasta bazuco.

Los días, meses y años antes de ese encuentro fueron dolorosos para José Manuel, quien llegó a vivir en la calle y que por muchos años sus esfuerzos estaban dirigidos solo a conseguir las drogas alucinógenas.

Hoy, a los 31 años, cuenta con lujos de detalle su vida mientras lo escucha su madre Gloria Divina Rodríguez Suárez y la trabajadora Janeth.

A los 14 años comenzó a trabajar en un billar y a consumir licor y robar. A los 16 probó el cigarrillo, marihuana, perico y medicamentos psiquiátricos.

En su trajinar, logró mantenerse dos años limpio mientras prestaba su servicio militar en la Infantería de Marina, ubicada en Coveñas. Sin embargo, al salir, volvió a consumir drogas.

A los 21 años comenzó a trabajar como agente turístico, luego de estudiar en el Sena. Laboró en San Andrés, Tunja, Buga, Sogamoso, Duitama, Girardot, Armenia y Santa Marta.

Hasta que los tentáculos del monstruo de las drogas lo aprisionaron y casi que no lo dejaba respirar y vivir la realidad con plenitud. Llegó a ser reciclador y andaba con una mujer que también consumía.

José Manuel y su compañera decidieron regresarse a Barranquilla y llegaron a la denominada Zona Cachacal, donde lo apuñalaron unos jóvenes para robarle lo que él había robado.

Y en este momento de la vida fue cuando llegó al centro de salud Costa Hermosa.

Al momento de hablar de su llegada a Costa Hermosa, su voz cambia y se muestra feliz. “La persona que más me ayudó fue la doctora Janeth Jiménez. Ella me convenció para que cambiara mi vida, me dijo que me iba a ayudar. Yo le pedía que me ayudara porque quería salir de ese mundo del vicio, me sentía muy mal. Entonces me remitió al médico general, quien ordenó los exámenes y me remitieron a la fundación CAD Vida”, dijo.

Como Janeth, todas las trabajadoras sociales del Materno Infantil se esmeran por atender con profesionalismo y amor a quienes acuden a los centros de salud. Ellas se esfuerzan por mejorar la calidad de vida de quienes llegan a buscar ayuda y la encuentran. Hoy las felicitamos en su día.

José Manuel también está a gradecido con la mencionada fundación porque allí se rehabilitó y le dieron el aval para que realizara un curso con el Sena y la CUC como facilitador terapéutico. “Por estos días estoy haciendo las prácticas y la meta es trabajar con la organización. Yo quiero ayudar a los jóvenes a través de mi experiencia. Contarles que sí se puede salir del mundo de la droga”. Y el joven sí que tiene que contarles a los que quieran escucharle y aprender de la experiencia vivida.

Desde el primer momento que lo vio, Janeth estaba convencida que José Manuel Henríquez Rodríguez podía volver a tener control de su vida y gozarse a su hijo que tiene 4 años.

Por eso lo ayudó desde que lo vio en una de las sillas del centro de salud de Costa Hermosa, esperando que lo atendiera el médico y peleando con el sueño, luego de una noche de alcohol y drogas.

“La doctora Janeth es el ángel que Dios me puso  en mi vida  y siempre se lo agradeceré”, dice José Manuel. “Yo siempre tuve la convicción que José Manuel se iba a recuperar porque él me pidió ayuda. Y no se la negué. Y hasta el sol de hoy, hago lo necesario para que siga en su recuperación”, dice la trabajadora social.

Gloria Divina, al igual que su hijo, está agradecida. “No tengo cómo agradecerle a Dios porque ya pasó la pesadilla que viví durante muchos años. No tengo cómo agradecerle a la doctora Janeth Jiménez su apoyo porque desde ese encuentro con mi hijo han venido muchas bendiciones”.

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